Saturday, November 26, 2005

CONOCIDOS DESCONOCIDOS.

“¿En dónde habré visto a esa persona que me saludó?” es la típica pregunta que aparece en la mente de quien estrecha la mano de alguien que está seguro de haberse encontrado con un viejo amigo; cuando, al parecer, los hechos son distintos. Ese día la persona “encontrada” sigue realizando sus labores habituales, pero con la inquietud de saber el origen de su entrañable compañero. De todos modos, más allá de reconocer que estas cosas pasan seguido, es importante hacer un pequeño análisis de los comportamientos de estos individuos que superan la valla del simple “Me parece que a usted lo he visto en alguna parte”. En primer término, son seres extrovertidos, que nunca se conforman con establecer la duda; más bien buscan expresar de inmediato las emociones, alegrías. Lo otro tiene que ver con la clara convicción de que las personas conocidas, sea que pertenezcan a una etapa demasiado antigua de la vida, sea que el supuesto de que las han visto sólo una vez permite que la emotividad surja con todo, deben considerarse en gran manera, siempre. La última cuestión, la más elaborada, tiene que ver con la pérdida del espacio-tiempo. Este asunto lo vienen analizando los psicólogos desde hace varios años; se trata de una especie de lavado de cerebro temporal, o, en palabras técnicas (semióticas), tempo cegué, que se origina en el sector cerebral que controla los recuerdos y las emociones. Es de esta manera que, en casi todos los casos, las personas que aparecen en el camino para abrir sus grandes brazos, saludar con vigor y aducir que es un contento enorme volver a ver a un viejo amigo, codifican de manera errada las transmisiones eléctricas del sistema nervioso (simpático), llevan a cabo las acciones por medio de los primeros impulsos, para regresar al punto cero tres o cuatro horas después del encuentro. Ahí aparece el análisis que los seres humanos más tranquilos (llamados, por lo general, introvertidos, templados, que obedecen a la razón antes que cualquier otra cosa), al estar ante estas situaciones, expresan, dentro de su mente, “¿Será mi ex compañero de liceo ese hombre que viene ahí?; tal vez sólo es alguien parecido, mejor sigo caminando”. Lo cierto es que ya es tarde para ellos; la duda efectuada en el hipotético camarada de infancia está hecha; ahora es éste quien se dirige a su casa con el entrecejo fruncido, los dedos índice y pulgar en el mentón, y el interrogatorio interno que, mal que mal, sirve poco, ya que es posible que, al igual que la frase que acompaña al reencuentro, la que dice “Hace diez años que no te veía, compadre”, vuelva a repetirse, quizá por un período aún mayor (en palabras simples, nunca más verá de nuevo al “encontrado”), debido a que el otro sector que participa en estos actos, también alojado en un área cerebral; es decir, el de la memoria temporal (los inexactos recuerdos hacen que se relacionen facciones fisonómicas de ciertas personas vistas en el pasado con otras bastante parecidas, en el presente), termina por esclarecerse cuando se verifica que los recientes abrazos y felicitaciones forman parte de un equívoco o una confusión (en donde surge la frase "Parece que ese no era el amigo Pancho"). Habrá que tomar pasas.

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Apartado 1.

Inciso 1.

Lamento haber estado alejado de este mi blog (para emular al señor Cuesta de “Aquí no hay quien viva”, cuando dice “esta nuestra comunidad” [sé que es algo sin importancia, pero ya está escrito]). Empezar a contar el porqué de esto sería más o menos largo; lo único que les puedo decir es que son tres las razones fundamentales: pensé que se había borrado; estuve algo ocupado durante la semana; y he estado realizando otro blog (que algunos ya deben haber visto), dedicado a emitir dos puntos de vista de un mismo tema; pueden encontrarlo en http://criticadoble.blogspot.com/
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Inciso 2.

Agradezco a las personas que siguieron comentando en el post anterior. Ahora ya se sabe; el Ave Fénix suele retornar al nido, una vez que renace de sus propias cenizas. Por cierto que en esta ocasión se quedará durante un largo tiempo.

Thursday, November 10, 2005

LLENO DE GARABATOS.

A-hue-o-na-do, con-che-su-ma-dre, ca-ra de ra-ja, son sólo muestras de lo que puede decir alguien cuando está enojado con otra persona, si se refiere a la jerga chilena. Las infinitas conversaciones mantenidas en todo ámbito con los conocidos parece que aceptan este tipo de vocablos, por formar parte de lo que se llama regularidad, armonía, amistad, buena onda, libertad de expresión, cordialidad; ¿cierto, huevón? Además está el argumento de que la plática diaria, por lo menos, la usada fuera de la sala de clases o el horario de oficina merece que se sobrepase la línea del simple tuteo, para llegar rápido a la habitualidad, a aquello que los padres puritanos, cuando escuchan al niño decir palabras groseras, los recriminan hasta el cansancio, hasta que la madre pregunta, “¿Qué pasa con el niño?”, ¡Ah, es que este cabrito ‘culiao’ está diciendo garabatos!”. Claro, estamos acostumbrados a terminar la frase con el huevo, la chucha y varias otras palabras; es parte de nuestra esencia, ¿dónde podríamos ser considerados si acabamos cerrándonos a la facilidad de emitir toda clase de epítetos? Los universitarios tienen la obligación de seguir la manera de dialogar del resto porque, de otro modo, son considerados retrógrados, tontuelos, “niños correctos”; el hombre que conversa con sus amigos de oficina basa sus ideales en recriminar con una potente chuchada, cuestión de que vean la coherencia del discurso; los tipos que manejan por las calles con un nuevo 4x4 (o un Porche) deben saber gritar con fuerza la larga lista de prohibiciones vocales que hasta ese instante habían dejado en el baúl mental. La historia avala gran parte de estas maneras de comunicarse; se tiene el caso de la palabra “maldito”, quizá uno de los primeros garabatos, el cual está incluso en la Biblia; después, los filósofos griegos se dieron el trabajo de recopilar algunos tratamientos inconcebibles con el fin de publicarlos en sus obras de ética; los bárbaros decidieron infundir el temor, el respeto, con batallas acompañadas de alientos grotescos, desordenados; los presos de la carabela de Cristóbal Colón, enajenados con la tardanza de llegar a tierra, irrumpieron en la pieza privada del capitán para soltar sus refrenadas lenguas; los tipos que lucharon por un trato justo a finales de la Primera Revolución Industrial, usaban carteles con injurias, calumnias (y garabatos); las protestas, las guerras mundiales, los conflictos ideológicos del siglo XX están llenos de escupitajos, palabrotas, linchamientos, mutilaciones; lo que sucede en estos días se sabe de sobra. Los profesores de psicología, filosofía, gramática se explayan en sus cátedras para indicar que el ser humano sigue un camino errado al entablar un coloquio donde tres de cada cinco palabras es una grosería. Lo cierto es que a veces ellos mismos se pisan la cola cuando, desde una puerta que queda cerrada a medias, se escucha la forma de mantener una conversación con sus colegas, en las que se pierde el sentido de la rectitud con que se manejan al interior de un salón. El origen de estas acciones está en varios lados; primero, los garabatos están registrados en el diccionario de la RAE; también está el argumento de que los sectores privados amparan una distendida charla; y lo otro proviene de la propia moral, los deseos por hablar sin prejuicios, varias otras cuestiones. Quienes siguen considerando un suceso horroroso dar a conocer los pensamientos con cuotas de expresión común y corriente leen las columnas de elite; a los que les parece aburrido continuar escuchando los sermones de un maestro de escuela salen corriendo a liberar las tensiones en medios donde nadie los juzgue por querer decir los términos que forman parte de la costumbre. Es el libre albedrío, la democracia, el “¡Yo hablo como quiero, por la mierda!”.

Sunday, November 06, 2005

PENSADORES QUE APROVECHAN LOS CONFLICTOS

Hacer una recopilación a pocos días del término del año vale la pena cuando las noticias empiezan a expandir el pensamiento. Nos estamos rascando la cabeza igual que Ricardo Lagos a la hora de dar explicaciones con respecto a la situación del conflicto limítrofe Chile-Perú; en vez de quedarnos tranquilos, ya que estas acciones vienen desde hace mucho tiempo. Pónganse un rato a mirar los almanaques publicados desde 1900; van a darse cuenta de que los aires de guerra precedidos por un acoso constante de los medios de comunicación, siempre traen consigo el revuelo, los deseos por escapar del embrollo. Traigamos al presente algunas de esas escenas, que, de efectuarse un combate armado entre estos dos países (o seguir en la línea de la tranquilidad, ya que aquí se habla de los personajes que interfieren en un período de posible participación militar, más que de si habrá guerra), las pugnas por liderar las opiniones surgen con rapidez, astucia. Antes de eso, hay que aclarar que el ser humano, de por sí, es alguien que busca dar a conocer sus posturas de la forma que fuere. Existen algunos que se hacen los mojigatos, o aún están entrampados en sus propias burbujas, debido a que desean dar la apariencia de personas correctas, respetuosas, calladas, venidas de una familia decente; aunque, de igual manera, llega el momento en que el infinito andamiaje de ideas las absorbe, para dar paso a un ser, se puede decir, aficionado a mover la lengua con descuello. Son quienes están en las noticias del momento los que brindan espectáculos de esta naturaleza; por cierto, vitales, con fines certeros; amparados en el deseo de figurar, al tiempo que de generar controversia, discusión útil. Veamos los ejemplos anunciados.

· Neville Chamberlain y Winston Churchill. Acontecimiento: Segunda Guerra Mundial.

Ambos son británicos, contemporáneos, conocedores de lo que quiere el pueblo, aristócratas de renombre; los une un motivo trascendental: la manera en la que el Reino Unido participará en la Segunda Guerra Mundial. Chamberlain es primer ministro desde 1937, ha sabido sobrellevar los sucesos que se contraponen de estas acciones bélicas desde que asume el poder. Lleva personalmente los asuntos de política exterior, en una línea de apaciguamiento (appeasement) con la que espera salvaguardar la paz ofreciendo algunas concesiones a las ambiciones expansionistas de Hitler; dicha política culmina con la Conferencia de Múnich de 1938,

que permite a Alemania anexionarse los Sudetes. Tras la invasión alemana de Checoslovaquia comprende su error, que rectifica, para acelerar el rearme británico en la guerra que se avecina. Acuerda con Francia garantizar la integridad de Polonia, hasta declarar la guerra a Alemania en 1939. A medida que estos sucesos ocurren, una nueva voz se alza, es la del segundo personaje en cuestión: Winston Churchill. Por medio de las oratorias que empieza a efectuar, en pos de una nivelación efectiva del conflicto, el Partido Conservador estima que el accionar de Chamberlain es poco efectivo, ante lo cual proclama a Churchill nuevo primer ministro (1940). Un pequeño filósofo se vuelve grande.

· Richard Nixon y John F. Kennedy. Suceso: Guerra Fría.

Queda medio año para que las elecciones de 1960, en EUA, se lleven a cabo. Los candidatos principales son dos. Por un lado, está Nixon, vicepresidente del actual gobierno, dirigido por Dwight D. Eisenhower, del Partido Republicano. Su labor en la Casa Blanca le vale de una fama, credibilidad y apoyo incuestionables, por lo que llegar al máximo puesto de su país es algo que, según las encuestas y sus correligionarios, es un hecho bastante probable. En segundo término, está el floreciente y joven senador demócrata (del estado de Massachussets), John F. Kennedy,
quien posee una mínima parte de las preferencias. A medida que el tiempo pasa, aparecen diferentes hechos en el avatar estadounidense; uno de ellos es la aceleración de la Guerra Fría, además del avecinamiento de la Guerra de Vietnam. La cobertura de la prensa, y la ya poderosa industria televisiva (el conocido discurso es fundamental en esto) dieron paso para que estos dos personajes demostraran el manejo de las ideas. En conclusión, el otrora disminuido Kennedy supera con creces los argumentos de Nixon, a quien, al parecer, el período de mano derecha del presidente, le había pasado la cuenta. Otro vencedor de gran filósofo.

· Ricardo Lagos y los candidatos chilenos. Hecho: problema limítrofe (marítimo) entre Chile y Perú.

Hay que dejar en claro que las pugnas anteriores tienen dos diferencias con esta: primero, se efectuaron; segundo, quienes, de alguna manera, sacaron réditos de ellas, tenían una categoría más o menos parecida. En esta oportunidad, el escenario es Chile (nuestro país); el diferendo radica en la exigencia que pide el gobierno peruano con respecto de las 200 millas náuticas que debieran pertenecer a su territorio, si se parte de la premisa de que la línea equidistante es el sector donde debiera terminar el territorio marítimo que les corresponde (lo que constituye 37.900 km²). La posición chilena establece que deben respetarse los acuerdos de 1929, 1953 y 1954, donde se establece que la Línea del Paralelo (también de 200 millas) es el sector donde empieza el mar chileno. Sea como fuere, lo que interesa en esta parte tiene relación con las declaraciones vertidas por los personeros de Gobierno, desde el presidente Ricardo Lagos, en adelante. La postura oficial rechaza entablar una conversación directa con el mandatario Toledo, mantiene esta directriz en las reuniones personales de la IV Cumbre de las Américas (en Mar del Plata, Argentina), lo cual presagia que, lejos de conciliar los ánimos, el interdicto se prolonga. Detrás de la cordillera, los candidatos presidenciales han incursionado en sus dichos, dando a entender que ninguno desea rebatir las decisiones del Ejecutivo. Lavín aduce que el mar “no se entrega”, Piñera dice algo parecido, Hirsch (quien se encontraba en la nación que acogía a la cumbre) indica la desaprobación de la ley votada en el Parlamento peruano (la que, en unilateralidad, aprobó que el sector reclamado les pertenece), Bachelet intenta unir las aguas a través de un discurso que establece negativas al tiempo que acuerdos de hermandad. Es ahora cuando queda hacerse la pregunta, ¿quién de estos personajes sabrá convertirse en un gran filósofo por medio de una representación objetiva del pugilato de naciones?; ¿sabrán acoger lo que el pueblo chileno desea, en este u otro tema trascendental? Los pensadores pequeños empiezan a hacer sus apuestas.

N. B.: es exagerado decir que habrá una guerra entre Chile y Perú; de todas formas, el tema sirve para reflexionar. Agradezco los comentarios anteriores.