PUNTO DE VISTA DE OTRO PUNTO DE VISTA.
Muchos representantes de la atmósfera bloguera han preferido saltarse la regularidad de un tema trascendental, social, para expresar algunas vivencias personales que le atañen a uno mismo y a otros; en mi caso, esta es la ocasión. Durante esta semana, quienes acostumbran visitar esta página Web, se habrán dado cuenta de que mantuve el tema de los “Santos de carne y hueso”; en un primer momento, estaba pensado así, porque es una entrada extensa, que merece ser leída con detenimiento, lo cierto es que debido a sucesos de otra índole, anduve alejado de este medio de expresión, tal vez, para empezar a analizar otro sector: el de las vidas truncadas por deseos de surgir que, de algún modo, están amparados en la incertidumbre. Pecaré de entrometido en esta parte, ya que les voy a contar una vida distinta a la mía, que es necesario hacerlo, para que tengan una idea general del asunto. Conocí, hace más o menos dos meses, a un amigo, quien trabajaba en un lugar de gran prestigio en el país (quiero callar los datos específicos, para evitar posteriores problemas), de garzón, en donde le pagaban un sueldo base, además de las propinas correspondientes. Durante ese transcurso, él me contaba que estaba reuniendo dinero para irse del país, a un crucero en Miami (por medio de la colaboración de una prima que tiene vínculos con personas de UNICEF, quienes dan algunas facilidades para viajar), volver a Chile, dar un pie para su departamento propio y estudiar una carrera aliviado del trabajo extremo; sentirse, de alguna manera, realizado (conozco casos cercanos de que esta especie de sueño es posible). Hasta aquí todo parece estable; sigue en ese empleo; después comenta que le hacen un contrato, en el que le amplían el sueldo, el horario es más extenso, pero con la posibilidad de trabajar casi todos los días (antes tenía tres días libres en la semana, lo cual le servía poco); se sentía contento. La diferencia ocurre a las dos semanas siguientes; de un momento a otro, me dice que renunció de ese sitio, que se sentía algo cansado, y que entraría a un local de venta de ropa en un conocido sector comercial (también prefiero omitirlo), junto con tres familiares. Algunos de ustedes pueden estar pensando que esta historia es de lo más común, e incluso, un reto al destino, creer en sí mismo, tratar de salir adelante. Pasa que eso puede ser en una persona que cuenta con grandes recursos (él posee pocos), que puede irse a la segura al arriesgar un capital importante, y, sobre todo, si lo que se adquiere es para uno mismo; es decir, que la familia (o él) haya comprado el local, por ejemplo. Es todo lo contrario: los espacios son arrendados ($400.000, que equivale al mes de arriendo y al de garantía, que, en su caso, él pagó de manera individual; los parientes hicieron lo mismo con el local que les corresponde), debieron pagar una buena cantidad para hacer la Constitución de Sociedades, Extracto y Publicación ($250.000), además de la patente municipal (que bordea los $80.000). Es cierto, aún sigue existiendo normalidad en todo esto, y yo sigo tildando las cosas con oscuridad, sin positivismo; sólo que el rubro en el que ellos optaron (ropa), en un sector que se dedica a eso en su gran mayoría, significa que las ganancias nunca aparecerán en dos o tres meses, el dinero que se gane servirá casi para pagar el arriendo, las metas se cumplirán con lentitud (el período navideño puede ayudar en algo, aunque, se sabe, son sólo dos semanas). Yo puedo decir con seguridad estas palabras, porque fui al lugar, estuve interesado en hacer algo parecido, coticé los precios, analicé el mercado, el lugar donde está establecida la tienda, la cantidad de público que pasa por ahí (que, en general, mira, pregunta y se va; y ni eso, a veces), muy poco, por cierto; todo esto, durante varias horas, ya que en treinta minutos nunca se puede sacar alguna conclusión. Para terminar, el muchacho, que también puso todos sus ahorros en este proyecto, deberá esperar bastante para volver a pensar en un futuro mejor, aquí o en EUA; y, lo peor de todo, pese a que sea un negocio familiar, ya que, en sí, ahí cada uno vela por lo suyo, está ganando menos que en el otro trabajo al final del mes, con un horario más extenso, todavía; la impaciencia por obtener dinero “fácil”, “sentado en una silla” (nada perdía [más bien, ganaba] con esperar un poco más, comprar un local, y estar seguro; también hay que señalar que, en esto, su madre tiene cierta responsabilidad: ella lo encausó a seguir esta vía inestable [tal vez, lo obligó a retirarse del empleo], lo que la hace ver un ser medio egoísta, que arriesga su propia vida y la de su hijo). Cita final: si quieren armar un negocio, sigan el rubro de comestibles (un carro de productos envasados, de comida preparada [completos, maní, etc.]), o un ciber-café, eso es lo que está dando ahora.
N. B.: hay que reconocer que para lograr las cosas, debemos correr ciertos riesgos; de todos modos, ser paciente permitiría que mi amigo trabajase menos tensionado (lleva dos semanas con pocas ventas, lo cual va en detrimento de sus expectativas, y de la recuperación del dinero invertido). Es de esperar que le vaya bien.






El segundo lugar es para Lavín; se nota que la fuerza desplegada en 1999 aún está vigente en él, ya que propone ideas estimables: alza en la dotación de carabineros, efectividad en las penas de los reclusos [mínimo 15 años], reinserción social de éstos, estabilización en el sistema de pensiones, pago para la dueña de casa, cárcel en una isla, 600.000 empleos, eliminación del aborto, una campaña contra el SIDA menos explícita, valoración de las minorías religiosas (algunas, bastante diversificadas, los evangélicos, por ejemplo). Hay que detenerse aquí, porque, todos sabemos, estas ideas son las mismas que propuso en su anterior intento por alcanzar el sillón presidencial, y que, sin dejar de ser demagógicas, dentro de todo, con voluntad, pueden realizarse, porque Chile, también se sabe, tiene las herramientas necesarias para poder lograr esto, sólo es necesaria la voluntad, y dejar de creer que la palabra “Cambio” es una quimera; los embates en contra de Bachelet y la Concertación (algunos bien merecidos, ya que Ricardo Lagos es un gran estadista, pero ninguna de las cifras mostradas por este candidato son falsas) son el único punto desfavorable, aunque debe ser propio del vigor que la persona debe desplegar en un discurso [de la delincuencia: "Hay demasiado mano blanda, los delincuentes se ríen de nosotros. Ricardo Lagos no ha sido mano dura, y no creo que lo vaya a ser Bachelet. ¿Dónde prefieren las mujeres al violador de Reñaca?, ¿en la cárcel de Valparaíso o en una isla? Recontratemos cinco mil carabineros en retiro, cárcel isla a los delincuentes y nunca jamás un indulto para ellos."; la desigualdad: "Lo más importante está en el trabajo. Hoy felicitan a Lagos, pero yo le quiero preguntar por el desempleo, la delincuencia y la desigualdad social. A mí me daría vergüenza que me preguntaran eso. Lo primero que haré será darle trabajo en marzo de 2006 a los 600 mil cesantes, quienes llevan mucho tiempo sin empleo."]. 








