Friday, December 23, 2005

FORNICA SIN PREOCUPACIONES (QUE TODOS SOMOS CHILENOS).

Veamos. El Mercurio publica un listado con los ganadores de los Premios 2005 en diferentes ámbitos de la cultura nacional. El Crítico, es decir, yo, lee todo esto con acuciosidad y esmero, para tratar de conciliar las cuestiones. Es ahí cuando me doy cuenta que los esquemas propuestos este año, por lo menos en el sector del cine, tanto en Chile como en otros países, van en desmedro de nosotros mismos. Por supuesto que estoy hablando de un punto en específico, si tampoco la premiación es poco objetiva y se va hacia una sola tendencia. Aquel es el filme “En la Cama”, de Matías Bize, un director que de desconocidito pasó a ser desconocido, porque, hasta lo que se ve, sólo en algunos sectores ha sido considerado (el Festival de Valladolid, por lo menos, es un ceremonia ínfima dentro del panorama cinéfilo [si hasta dejaron en segundo lugar a Français Ozzon, con eso ya lo podemos considerar un fiasco]). En sí, por cierto, el enojo, crítica, arrebato de ira, o lo que el lector desee catalogar, va dirigido a lo que los cineastas, guionistas, desean dar a conocer en sus historias. Aquí entra en juego la figura país, sea como fuere. Alguien que vea el filme del mentado personaje (que, seamos ciertos, cualquiera lo puede hacer; es, en menor escala, tan solo un relato que raya en lo pornográfico, salvo la conversación, muy superficial, por lo demás [¿en donde está la supercreación del guión?, a lo mejor los que lo premiaron se equivocaron de película]) va a detectar de inmediato el origen de los actores, cuáles son sus palabras comunes, su vocabulario (en el caso de las salas de cine de habla hispana), y dirá, una vez que sepa que es chileno, que nosotros, tú, somos unos reales “calientacamas”, que lo único que los jóvenes piensan es en andar buscando hombres, mujeres, para pasar una noche de placer, sea éste (o ésta) un desconocido (o desconocida). Acá hay que poner una cuestión muy en claro; ningún directorcillo puede venir a decirnos que la primera de las acciones que venimos pensando cuando vamos en la micro, estudiamos hasta tarde en la noche para el examen universitario, contestamos una llamada telefónica en un trabajo temporal que costea nuestros estudios, o estamos en la disco (discoteca, para los gramáticos); es fornicar tarde, mañana y noche. Se acepta que el creador quiera mostrar una realidad viva en nuestra sociedad, y, de todas formas, es una de las tantas existentes; que, además, tampoco forma parte de las “extremas preocupaciones” juveniles. Un candidato político señala en una campaña de televisión “¡Trabajo, trabajo, trabajo!”. Otros dicen día por medio “¡Sexo, sexo, sexo!”. En el caso de las personas que piensan con la cabeza al tiempo que con los sentimientos, el vitoreo queda en “¡Trabajo, estudios, vida, salud, y si se da, sexo!”. Es por eso que la película tendría que llamarse “En la cama de quienes andan pensando en ella casi todo el día”. La generalidad –la de esta clase, con mayor razón– tiende a limitar lo que existe en el ambiente. Personas preocupadas por salir adelante encima de cualquier otro aspecto. Lo demás siempre será parte de lo que se le ocurre a una persona tras cientos de fórmulas por salir del anonimato; es decir, acudir a lo fácil, a lo que el morbo pide.

2 Comments:

Blogger Jesus Juyumaya said...

Si pueh, el morbo manda.

Me gusto El titulo de su post. Por lo visto volivo los puntos sobre las íes.
Un gusto, cucr´tica ácida, hlarante, irónica se esperaba.

ahhh...a lo que vine: FELIZ NAVIDAD!

Saludos,

Au revoir!

10:06 AM

 
Blogger Alvaro en OZ said...

un poco atrasado pero muchas felicidades
sigue cn tus criticas y tu ironía
la beuna ironía es siempre bienvenida

10:16 AM

 

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